La conversación en el estudio continuó.
Julio tenía hijos e hijas, tenía una confidente y provenía de una familia noble y muy adinerada.
La gente lo envidiaba, pero no sabían que quería compartir sus pensamientos más íntimos, y solo podía hablar de ello con Rubén, quien lo había seguido desde que era muy joven.
—Rubén, la situación actual no es tan fácil, — dijo Julio frunciendo el ceño, negando con la cabeza. —En los últimos años, cuando Clara estaba viajando, Diego se encargaba por completo de