Pero Clara sabía que ella la había escuchado, simplemente continuaba caminando a propósito, muy preocupada en su corazón, y la alcanzó.
—Inés, ¿qué sucede? — ella agarró bruscamente el brazo de su hermana.
Inés se giró lentamente, con rastros de lágrimas en sus mejillas. —No sucede nada, hermana...
Clara se sorprendió al verla. —¿Estás llorando? ¿Por qué lloras, has discutido con Aarón? ¿O.…?
—Hermana, te deseo toda la felicidad con el señor Hernández... — dejó una frase inconclusa, Inés soltó s