Rodrigo y Clara se acercaron a ellos: uno alto y guapo, el otro elegante y hermoso, parecían una pareja perfecta.
Alejandro frunció el ceño al darse cuenta de que Rodrigo llevaba una bolsa de compras. ¿Habían venido juntos de comprar?
Clara ni siquiera se percató de la presencia de Alejandro y Beatriz. Estaba escuchando a Rodrigo contar un chiste y ambos se reían alegremente. Sus ojos se encontraron y sonrieron.
Sin motivo aparente, el pecho de Alejandro se apretó y sus ojos se llenaron de lágri