En este momento, intervenir solo empeoraría la relación entre padre e hijo en la familia Hernández.
No temía que Enrique la menospreciara, pero sí temía que la situación con Alejandro, que siempre caminaba en una cuerda floja en grupo Hernández, se volviera aún más complicada.
Alejandro ni siquiera miraba a Leona directamente, pero su tono revelaba una amenaza fría: —Te aconsejo que te comportes. Si persistes en tu terquedad y tratas de absolver a tu malévola madre de sus crímenes, te aseguro qu