La sorpresa se apoderó de todos, y las miradas incrédulas se dirigieron hacia Clara.
—Alejandro, ¿quieres decir que Clara reparó la pierna del caballo? ¿Se puede realmente reparar una pierna de caballo? — preguntó Simón, con los ojos bien abiertos en asombro.
—Por supuesto, Simón, ¿olvidaste que Clara también es una médica muy talentosa? — Rodrigo sonrió y reveló la verdad. —Nuestra Clara es conocida en todas partes, adorada por miles, como la Diosa Blanca. ¿No lo sabes?
—¡Exacto! — Simón recor