—Rodrigo, gracias por recordarme— Enrique mostró una leve sonrisa de aprobación.
—No solo yo, sino también Noa y Alejandro, todos te extrañan— Rodrigo parpadeó igualmente con una sonrisa. No estaba tratando de complacer a su futuro suegro, sino de ganar más aprecio para su buen amigo.
—Hace mucho que no veo a Noa. Los dos, vengan conmigo a la biblioteca. Nos sentaremos y charlaremos.
Enrique mostró una sonrisa cariñosa y le hizo un lindo gesto a Noa—Ven, Noa, acércate al papá.
Aunque la comunica