—¿El primer día que me conociste? ¿No sabes acaso que Teófilo y las mujeres no tienen sentido común? —Teófilo pestañeó coquetamente y refunfuñó suavemente.
—No necesitas clasificar y categorizar, en mi opinión, la única diferencia entre tú y las mujeres es solo física—bromeó Diego de manera inusualmente ligera. —Si realmente fueras una chica, sabes me parecerías bastante adorable.
—¿Ya no soy adorable ahora para ti? —Teófilo abrió los ojos redondos y coquetos.
—Lamentablemente, nadie te ama.
—¡