En un instante, Rodrigo sintió que toda la habitación estaba en un silencio muy vacío, excepto por los latidos de su corazón, no podía escuchar nada más.
Este diario, con sus páginas amarillentas, mostraba claramente que Luisana lo había tenido durante muchísimos años.
Los dedos temblorosos de Rodrigo lo abrieron con gran cuidado.
A pesar de que Luisana no había recibido una educación formal, su escritura era totalmente recta y fuerte, con un toque de masculinidad.
Al mirarlo más de cerca, era s