Mundo de ficçãoIniciar sessãoA la mañana siguiente, Zahra despertó acurrucada en los brazos de un hombre. La dicha la invadió al sentir la calidez de otra persona tan próxima a ella. El aroma que desprendía era tan agradable que resultaba hipnótico. Una mezcla de almizcle y musgo de roble pendían aún del aroma residual de su perfume importado. Había más notas de aquella fragancia masculina que la alucinaba, per







