Daniela no sabía que ya había gran cantidad de personas interesadas en su pintura.
Pero lo que realmente la preocupaba en ese momento era la situación actual.
El director del museo y varios conservadores estaban discutiendo de forma acalorada, mientras que Isidro, Efraín y otros los animaban a organizar una subasta de manera rápida.
El alboroto era verdaderamente insoportable.
Daniela, sintiéndose abrumada, no pudo evitar tirar de la manga de Efraín: —Basta, todos. Escúchenme un momento.
Al esc