Con el carácter un poco protector de Fermín, era probable que nunca más fuera amable con Sebastián.
Claro, eso sería un asunto para el futuro.
Bajo el consuelo de Javier, Fermín pronto se calmó.
—Por ahora, no le digas nada de esto a tu abuela. Su corazón no está bien y no quiero que se altere.
Principalmente porque la situación de Renata era demasiado desgarradora y en realidad Adelina no podría soportarlo.
Javier afirmo, mostrando que entendía.
Fermín refunfuñó: —Al menos tuvo la sensatez de t