Sebastián le echó un ligero vistazo a Daniela, viendo su rostro inmutable, sintiendo un inexplicable apretón en lo profundo de su corazón.
Bajó instintivamente la mirada, y antes de que pudiera hablar, Antonia ya había llegado y lanzó una mirada furiosa a Daniela.
El rostro de Daniela no mostró ninguna emoción.
Antonia empujó a Daniela hacia un lado, tomando el brazo de Fernanda: —Mamá, ¿por qué no avisaste que venías?
Daniela perdió un poco el equilibrio por el fuerte empujón.
Sebastián apresur