Una frase hizo que todas las miradas se dirigieran directo hacia ella.
Javier arqueó una ceja: —¿Oh? ¿Daniela conoce a alguien que pueda restaurar la pintura?
Daniela, después de hablar, ya se arrepentía un poco, y rio secamente: —En este mundo hay gente muy buena. Estoy segura de que Javier encontrará a alguien capaz de restaurar la pintura.
—Espero encontrar a alguien— Javier dijo con firmeza: —Si realmente lograra que la restauraran, estaría dispuesto a regalarla.
El corazón ansioso de Daniel