Sebastián manejó personalmente, siguiendo las indicaciones de Daniela, hasta llegar a la calle de comida de la Universidad de Nebula.
Cuando Daniela le indicó que se detuviera, la expresión de Sebastián cambió drásticamente.
Daniela arqueó una ceja y dijo: —Sebastián, ¿no ibas a vigilarme? Vamos, baja del coche.
Sebastián no se movió en lo absoluto y respondió con seriedad: —¿Qué tipo de comida baja en grasas vas a encontrar aquí? Escúchame por un momento, vamos a Casa del Encanto. Pediré que el