Emilia, al escuchar esto, se le iluminaron por completo los ojos.
Aunque esa casa no estaba cerca de la empresa, tenía una estación de metro muy cerca, lo que la hacía bastante conveniente.
Había estado tan ocupada últimamente que no había tenido tiempo de buscar un lugar, así que tener un sitio fijo donde quedarse era una gran ayuda.
—Te pagaré el alquiler.
Daniela agitó con suavidad la mano: —Vive ahí primero. Tal vez en algún momento también necesite usarla.
—Por cierto, ¿ya has sacado t