Daniela despertó en ese momento de un sueño profundo.
En su sueño, una figura vestida de negro la perseguía implacablemente. Ella corría y corría, pero no podía escapar.
Finalmente, tropezó y cayó. La persona vestida de negro, con una sonrisa muy fría, levantó un cuchillo y se lo clavó con fuerza.
El terror aún recorría por todo su cuerpo.
Daniela frunció el ceño y presionó con temor su pecho, tratando de calmar su corazón acelerado.
La luz al instante se encendió.
La fría y serena figura de Gui