La subasta comenzó con un precio inicial de tres millones de dólares, y cada oferta debía aumentar al menos en cien mil dólares.
Con gran rapidez, el precio alcanzó los ocho millones de dólares.
Lucas estuvo pujando continuamente.
Daniela, algo preocupada, tiró con suavidad de su manga: —Lucas...
Lucas le sonrió muy tranquilo: —No te preocupes, sé muy bien lo que hago.
Mientras hablaba, aumentó la oferta en quinientos mil dólares más.
Daniela se quedó sin palabras.
¿Llamar a eso tener control?
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