Daniela salió del baño y, efectivamente, Sebastián estaba muy juicioso esperando en la puerta, sin rastro alguno de los demás.
—Vamos, ya es hora, la subasta está a punto de empezar.
Tal como se esperaba, la multitud ya se dirigía directo hacia la sala de subastas.
El organizador había reservado con precaución para Sebastián uno de los mejores asientos.
Al echar un ligero vistazo, se dio cuenta de que justo al lado estaban Lucas y su grupo, así que todos se sentaron juntos.
Daniela preguntó muy