Sebastián, como era de esperar, no dijo nada en lo absoluto y la llevó de vuelta a casa.
Daniela sintió que la vista se le oscurecía por un momento y se apresuró a sentarse en el sofá.
Alicia se alarmó al instante: —Daniela, ¿estás bien?
Daniela afirmó con la cabeza: —Alicia, estoy bien.
—Esta es la razón por la que rechacé su propuesta. Acabo de salir del hospital y mi cuerpo aún no se ha recuperado por completo, por lo que no puedo ser su modelo.
—Está bien, ya entendí. No te preocupes por eso