Daniela volvió a la empresa, pero Sebastián aún no había regresado.
Ella sonrió con un leve toque de resignación.
Como esperaba, ese acuerdo era solo un formalismo, no podía tomarse esto en serio.
Eligió un puesto de trabajo en una esquina, donde ya habían colocado la computadora y habían dispuesto otros materiales de oficina.
Sin embargo, Juan tampoco estaba, así que no tenía idea de qué debía hacer en ese momento.
Suspiró, pensando que sería mejor quedarse en casa trabajando en sus dibujos.
Un