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—¿Y qué es lo que el señor White pretende hacer? —replicó Rose con dureza—. No me culpes por recordarte algo: Isabel vendrá pronto.
La ames o no, debes actuar.
Si la lastimas, tu plan de ganar a la familia Hamilton se irá por la borda.
De repente, ¡Asher presionó con fuerza su hombro!
Sus dedos tensos dejaron huella.
Pero unos segundos después, la soltó, retrocediendo con el ceño apretado.
En ese momento, Isabel apareció, sus tacones resonando por el pasillo.
—Hermana… ¿realmente vas a renuncia