—¿Qué dijiste?
Adrián me soltó de golpe. Caí al suelo, me sujeté la garganta adolorida y empecé a toser sin parar. Antes de que pudiera responder, Mateo se acercó para reprenderme.
—Deja de decir tonterías. Hoy es nuestra boda y todos nuestros familiares están aquí.
—¿A qué le tienes miedo, Mateo?
Señalé a Camila.
—Ustedes dos saben muy bien lo que hicieron. ¿De verdad creen que pueden ocultarlo para siempre?
Camila me miró como si mis palabras la hubieran herido.
—Sofi, ¿de qué hablas? Todo lo