Invadida por ese pensamiento, me incliné rápidamente hacia adelante, acortando la distancia que nos separaba, y en un movimiento impulsivo pero fugaz, mis labios se posaron sobre los de Manuel depositando un beso repentino, para después alejarme de él con la misma celeridad con la que me había acercado.
Este fue el primer acto en el que tomé la iniciativa de besar a un hombre. La sensación que experimenté al tocar los labios de Manuel fue completamente diferente a la que siento cuando beso a Arm