—No, ya has hecho todo muy bien. El problema es mío, lo siento mucho.
Yo sabía que en este tiempo he estado rechazando a Manuel constantemente, y si yo estuviera en su lugar, también me surgirían dudas. La verdad es que, desde cualquier perspectiva, Manuel es un candidato muy adecuado para casarse.
Sin embargo, sé que no tengo ese tipo de sentimientos románticos hacia él. En mi corazón, lo considero más como un amigo.
Miré a Manuel, sintiéndome un poco incómoda y sin saber cómo empezar a hablar.