Mateo se sentía bastante frustrado, pero en ese momento recibió un mensaje del mayordomo de la villa: [La señora ya ha regresado]. Esa simple frase hizo que se enfureciera. ¿Qué estaba haciendo esa mujer todo el día?
Rápidamente arrancó el carro, y el vehículo salió disparado como una flecha. Sus movimientos reflejaban su enojo. Al llegar a la villa, el mayordomo le informó que Mariana ya estaba descansando en su cuarto. Sin decir una sola palabra, él subió corriendo al dormitorio apresurado en