—Las habladurías son más dañinas que una mala racha, señorita. ¿Qué tal si convoco al equipo de relaciones públicas para manejar esto? En unos días, esos trolls deberían ya de haberse olvidado del asunto —sugirió Nazario.
—No te apresures, dejémoslo así como esta por el momento—respondió Mariana con calma. Si a Viviana le gustaba tanto ser el centro de atención, ella estaba dispuesta a ayudarle a brillar, y aprovecharía esta oportunidad para darle su buen merecido.
Nazario se quedó frustrado Sab