—Para nada, estoy más fuerte que nunca. Una pequeña enfermedad no puede derrotarme. En un mes o dos estaré bien. Cuando me recupere, tendré que pedirte que me enseñes pintar. La última vez que vi tus pinturas en video, no imaginé que tu nivel fuera tan alto. Pensé que eras un pintor profesional—Mateo sabía exactamente cómo halagar, siendo experto en complacer a los mayores.
A Jerónimo le encantaba pintar en su vejez.
Halagado por Mateo, su ánimo mejoró considerablemente. Al principio estaba preo