El rostro de Mateo se oscureció en ese momento, pero pronto recuperó su compostura.
—Claro —dijo con una sonrisa forzada—. Estuvimos casados dos años y nunca has estado en mi cama. Ahora que estamos por divorciarnos, debería cumplir con mi deber de esposo, ¿no? No quiero que se rumoree que la esposa de Mateo Ramírez estuvo casada dos años y aún sigue siendo virgen. Eso sería un golpe fatal para mi reputación.
Mientras hablaba, Mateo se acercó cauteloso a Mariana, agarró su muñeca con fuerza y co