Mateo había escuchado perfectamente cómo los Soto la habían tratado; la verdad, no podía fingir ignorancia. Aun así, seguía protegiendo a Viviana. ¿Realmente había algo más que agregar?
Los ojos de Mariana se llenaron al instante de lágrimas, pero cuando miró a Mateo, las ocultó junto con la última pizca de esperanza que tenía en su corazón. En ese justo momento, deseaba preguntarle:
Mateo, ¿es Viviana tan importante para ti? ¿Y yo qué? ¿Solo fui un simple entretenimiento pasajero?
Pero no podía