Sibelle
- Maldito sea el día en que te conocí. Eres un ser despreciable y odioso. Te odio con todo mi corazón.
- ¿Has terminado?
- No, apenas estoy comenzando, tarde o temprano tendrás que dejarme ir, no puedes retenerme aquí contra mi voluntad.
- Llévenla a la celda n. 4, vas a quedarte allí unos días y reflexionarás sobre las consecuencias de tus actos y sobre todas esas personas que han muerto por tu culpa. Llévenla.
Dejo de forcejear. Porque no sirve de nada. Él hará lo que quiera conmigo.