Capítulo 57: La máxima prioridad de su jeque.
Un escalofrío recorrió su delicada piel, erizando cada centímetro cuando aquel toque húmedo acarició su cuerpo.
Todavía con los párpados cerrados, Aisha sonrió presagiando la marea de placer que caería sobre aquella cama.
Somnolienta la joven abrió muy despacio sus ojos para ver a su esposo, que la observaba deseando poseerla como lo hacía cada noche desde que puso el mundo a sus pies.
Los jeques pasaban la mayor parte del tiempo separados, ese era el precio de sus títulos. Obligaciones y más o