Vicente Cooper.
- Oh, hola - salgo de mi ensoñación cuando me llama por segunda vez.
- ¿Puedes sacar la tortita del horno?
- Sí, sí - Muevo la cabeza a los lados para ahuyentar estos pensamientos, este calor que estoy sintiendo consumirme solo puede ser del horno, tiene que ser.
- Ten cuidado de no quemarte - dice preocupado - ¿Dormiste bien? ¿Descansado?
- Sí.
- Entonces presta atención – dice enojada – Tus manos son demasiado preciosas para quedar inutilizadas por una quemadura.
- Estoy atent