Todo estaba listo Vladimir había conseguido todo lo que le pedí, ya que solo me quedaba un día para entregarle a Nicolai y no iba a fallar. Me coloqué la ropa interior más sexy que encontré en la montaña de ropa que me hizo llegar el lobo el día de ayer, una bata fina de seda abierta, si quería atrapar una rata inteligente como Nicolai debía ser una carnada apetitosa y yo sabía que podía serlo si me lo proponía.
Pasos se escucharon por el pasillo y con rapidez prendí la cámara que se hallaba es