Narra David de María
Nos pusimos con todo a hacer lo que le faltaba a Alondra de la tarea y en un rato no muy largo y después de varias tazas de café logramos terminar con éxito la misión. Entonces tomé a mi novia de la mano y la guie hacia la zona del patio de nuestra cabaña, dónde teníamos una acogedora sala con ventanas de piso a techo, para disfrutar del paisaje exterior, el cuál daba directo al lago. Las vistas eran preciosas.
–David que hermosa es tu casa, desde aquí se miran las estrell