Narra Alondra Ferreyra
Saliendo del laboratorio, nos fuimos directo a casa de David, la verdad no había sido tan terrible que me sacaran sangre como yo lo pensaba, por algo dicen que tienes que conocer y que vivir las cosas para expresar tu opinión y cómo nunca había pasado por ese proceso, no tenía forma de saber cómo era.
De camino a su casa, David me mimaba como sólo él sabía hacerlo y eso me llenaba de amor, de caricias y de suaves besos que me hacían sentir amada, protegida y valorada. Aú