Narra Alondra Ferreyra
No podía creer, que me había reconciliado con David y me sentía la mujer más feliz del mundo, volvimos en la limusina a casa de Begoña, porque queríamos contarles, a Carmen y a las chicas, que nos habíamos reconciliado. Todo el camino, mi güero, me abrazaba, me besaba y me llenaba de pequeños besos, haciendo que yo, me sintiera en el cielo, cómo cada vez que estaba a su lado.
–Te amo Alondra, gracias por la oportunidad, que me has dado de volver a estar juntos, mi consent