Narra Alondra Ferreyra
David, se salió de la buhardilla muy cabreado y yo, me quedé llorando desconsolada en el piso, no podía creer, hasta dónde había llegado este pleito espantoso, que habíamos tenido, estaba devastada y ciertamente, no quería saber nada de David de María, subí a la buhardilla, para ponerme otra ropa, mis amados zapatos tenis y una chamarra.
Tomé mi mochila y mis cosas y también mi celular, pero no tenía señal de telefonía móvil en Madrid, salí a la calle, para buscar en dónd