Narra Alondra Ferreyra
–Hola, mucho gusto – Dije apenada – Yo soy, Alondra.
Me apenaba el qué mis celos, siempre me dejaran pensar cosas qué no habían, qué me mal aconsejaran y qué reaccionara de una forma que no era normal.
–Eso ya lo sé, la mexicana que ha flechado a mi amigo David. Pasen por favor, que no tarda en empezar a llenarse el lugar, David De María, debiste decirme que ibas a venir – Le recriminaba ella – Para así, cerrar el bar, para vosotros.
Me había agradado Romina, al igual que