Narra Alondra Ferreyra
-Si están todos listos, nos podemos ir, vamos al estacionamiento.
Llegamos al estacionamiento y Santiago, nos llevó a una camioneta muy lujosa y muy grande, donde nos ayudaron a subir, a Carmen, a la tía Viri y a mí. Era muy espaciosa la camioneta, David se fue en la parte de adelante con su amigo, mientras yo iba observando todo por la ventanilla, estaba maravillada de todo lo que veían mis ojos.
Todo era tan brillante, tan distinto a todo lo que había visto en mi vida,