Narra Alondra Ferreyra
–Te amo mi amor, buenos días flojo – Me reí – Tienes que despertar y apurarte, ya están por venir los del laboratorio.
–Sí mi princesa, me meteré a bañar de inmediato.
–Sí mi príncipe.
David se metió a bañar y yo, me puse a arreglar la cama en lo que salía. Ya que salió, se arregló y se puso guapísimo y bajamos a la sala a esperar junto con Carmen, quién ya estaba haciendo el desayuno, en lo que llegaban las personas del laboratorio.
Según el reloj de David, si eran punt