Narra Alondra Ferreyra
Luego de irme de casa de Carmen, la preocupación no me dejaba, ni a sol, ni a sombra y era lógico, mi chico se había quedado metido en serios problemas. Yo quería ayudarlo, pero ¿Cómo hacerlo? Tenía miedo, que en efecto perdiera la materia de forma definitiva, tenía que hacer algo por él y tenía en mente más o menos, que podía hacer.
David y Carmen no notaron que, yo tomé el folder que contenía todo lo del hospital y lo traje conmigo al Tec, ahora faltaba lo más difícil