Narra David De María
–Hola mi princesa, es para ti – Le entregué la rosa – Te ves preciosa.
–Hola mi príncipe – Ella me abrazó – Gracias por la rosa, pero sigues metiéndote en problemas amor. Es de las de aquí del Tec, espero no te vayan a regañar.
Eso no me importaba, les compraría todas las rosas que quisieran, con tal de ver a mi princesa contenta. Nada podían hacer, si les dejaba las jardineras sin rosas, mi preciosa la merecía todas.
–Por mí, que venga, que me caiga un rayo ya mismo y que