Narra Alondra Ferreyra
Después de esa emotiva noche en la que David y Carmen hicieron las paces, nos pusimos a ver una película los tres juntos para convivir un rato más.
– ¿Me dejarían escoger la peli? – nos preguntó David.
–Claro que sí – dijimos las dos como si estuviéramos sincronizadas.
–Mientras voy a hacer las palomitas – se levantó Carmen del sillón y yo hice lo mismo.
–Yo te ayudo Carmen – me ofrecí.
–No es nada difícil y quiero que aprendas – me dijo.
–Ya te dije que lo que me quisie