Sage no podía esperar a llegar a casa. Condujo de forma rápida y directa mientras regresaba a la Manada. Aunque le resultaba difícil volver, no había nada que pudiera hacer. Necesitaba regresar a casa y enfrentar las consecuencias de haber abandonado la Manada una vez más. Mientras conducía, pensaba en cómo iba a enfrentarse a la gente, a los ancianos y, sobre todo, a su compañera, Aurora. ¿Sería ella capaz de entender todo lo que tenía que contarle? ¿Cómo iba a creerle siquiera?
No tardó mucho