Aurora se rio histéricamente al ver a Sage, cuyas cejas estaban levantadas hacia ella. Se veía demasiado serio y ella no podía parar de reír. ¿Hablaba en serio con lo de que se arrodillara ante él? ¿De verdad? Suavemente, contuvo la risa y una expresión indignada ocupó su rostro.
—Te ves demasiado importante como para que yo ponga mi rodilla ante ti. No puedo creerlo —dijo, y resopló. Estaba segura de que él la estaba molestando.
—Rodilla, Aurora —ordenó él de nuevo, pero ella se quedó callada