Sage logró alcanzar a Aurora y la sujetó mientras ella luchaba por quitarse sus manos de encima. Él sonrió con arrogancia y le susurró:
—Ahora soy más fuerte que antes, espero que lo entiendas —dijo con orgullo. Aurora resopló.
—No voy a discutir contigo sobre eso, así que ¿serías tan amable de soltarme? Te dije que tengo hambre y no estoy de humor para bromas —le respondió ella, todavía intentando liberarse de sus manos.
—No estoy bromeando. Vamos a salir a comer —propuso él.
Aurora arqueó l