Aurora se quedó paralizada, mirando fijamente a Sage con los ojos muy abiertos. No esperaba que él le dijera que se iría solo a un viaje fuera de la manada. No podía creer lo que oía, ni tampoco podía creer que él quisiera dejarla completamente sola.
—Dime que estás mintiendo. No puedes estar hablando en serio —dijo Aurora, sintiéndose devastada.
—Volveré en unos días, te lo prometo —juró Sage mientras caminaba detrás de Aurora, que se alejaba pisando fuerte—. Sabes que tengo que hacer esto —l