John se detuvo abajo, luciendo muy indeciso sobre qué hacer, y Nataly no ayudó mientras lo miraba como si estuviera a punto de saltar sobre su cuello.
—¡Habla, maldición! —dijo en voz alta, haciendo que John se sobresaltara. Bruno se rió entre dientes y se tapó los ojos con un brazo, dejando de prestar atención a ambos.
Yo, sin embargo, tomé un generoso sorbo de mi jugo artificial mientras esperaba, mirando de uno a otro, sin saber si John realmente haría eso.
—Yo sólo… —Comenzó, inseguro. —Que