Después de chuparlos lo suficiente, Ares los sacó bruscamente de mi boca y los llevó hasta el espacio entre mis piernas, usando su pulgar de un lado y los otros tres dedos del otro para abrirse paso mientras masajeaba suavemente mi entrada con su húmedo dedo índice.
Entonces, lo empujó para adentro, sin más preámbulos. Sus ojos, por otro lado, reafirmaron el cuidado detrás de la brusquedad cuando lo vi analizar mi reacción e identificarla como positiva antes de que comenzara a mover su dedo.
Y