Cuando llegamos e hicimos nuestros pedidos, tuvimos que pedir dos platos completamente diferentes porque Maya no pudo decidir entre ellos y yo no la dejaría quedarse con las ganas de comer algo que quisiera.
Me alegra verla libre de toda culpa mientras come hasta sentirse satisfecha. Es mejor que cuando se privó de comer bien porque pensó que necesitaba adelgazar. Ahora, la veo sonreír felizmente en cada comida a pesar de que sabe que ha ganado algunos kilos.
Eso me parece una gran evolución y